sábado, 30 de diciembre de 2017

Gamberrock (Backyard Babies + Jolly Joker + Capitan Booster (Viernes 15/12/2017, Sala Repvblicca, Mislata, Valencia)

Nos despedimos mi blog y yo de este año 2017, que empezó bastante flojo en cuanto a conciertos, costó bastante arrancar la movida, pero que ha terminado siendo de los más fructíferos y moviditos que recuerdo en este aspecto. Y no podía terminar de mejor forma, cumpliendo aquello de “una promesa es una promesa”.  Para el último bolo de este año (a falta de alguna sorpresa inesperada pero improbable) contamos con un gran cartel, que se tradujo en una gran fiesta de Rock’n’Roll en el sentido más estricto de la expresión, en una sala que últimamente me ha dado grandes alegrías como la Repvblicca de Mislata. Lo de la promesa viene a cuento si nos remontamos a aquel Leyendas del Rock del 2015, una de las ediciones en las que más he disfrutado. En ella, había un grupo marcado a fuego en mi running order: Backyard Babies. Esperaba un concierto muy rockero y divertido, pero lejos de quedarse ahí, terminó resultando en uno de los mejores que vi en todo el año, y me marcó cantidad, tanto que prometí que cuando volvieran de gira por España en fecha y lugar accesible, no me lo pensaba perder por nada del mundo. A principios de año fiché una de sus paradas en nuestro país, y esperaba con ansias que llegara esa noche. El detonante para no perderme aquel concierto llegó cuando al suculento plato principal se añadió una guarnición de auténtico lujo, unos Jolly Joker a los que me moría por ver (por primera vez) espectaculares puro Hard Rock americano desde Valencia, y unos sorprendentes Capitan Booster, una banda que también jugaba en casa. A pesar de mi ruinosa economía en números rojos, cogí el coche rumbo a Mislata cegado como un burro, dispuesto a disfrutar hasta caer de rodillas.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Calabazas reunidas (Helloween, Sábado 09-12-17, Wizink Center, Madrid)

Y, ahora sí, por fin, llegó el gran día, aquel sábado 9 de diciembre que llevaba esperando muchos, muchos meses, y eso desde que se anunció el concierto… porque mirándolo de forma más global, como acontecimiento, es algo que llevaba esperando prácticamente toda mi vida, desde que conocí a Helloween con aquel “Keeper of the seven keys pt.1”, y fue uno de mis primeros discos de Heavy Metal, aunque el Rock forma parte de mi vida básicamente desde que nací. Que estos alemanes hacen mi mierda favorita y que son una de mis bandas Top 10 es algo que casi todo el que me conoce bien sabe de sobra, mi gusto y pasión por el Power Metal de corte europeo nació con ellos (padres a su vez del propio estilo), de esos solos hiper acelerados, de ese doble bombo a toda hostia y de esas voces con tonos tan altos como imposibles. Un concierto en sí de Helloween ya hubiese supuesto toda una cita ineludible y especial, lo fue en el Leyendas del Rock 2016 (la última vez que les vi, salvando esta que nos ocupa) y lo fue en el 2001, cuando les vi por primera vez. Entre ambas fechas han pasado como una docena de conciertos, pero puedo decir con orgullo que este último fue el más especial de todos, al reunir, tras 25 años de separación en el caso de Michael Kiske y casi 30 en el caso del padre todopoderoso creador Kai Hansen, a la formación actual con dos de los músicos que convirtieron a esta banda en una de las más grandes de toda la historia del Metal. Un acontecimiento totalmente sagrado, imprescindible e ineludible para mí, al que me habría jugado la vida por ir si hubiese sido necesario. ¿Y lo mejor de todo? Creo que aun superó mis expectativas.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Total ECLIPSE (Eclipse, viernes 08-12-17, Sala But, Madrid)

Aunque, como ya he repetido varias veces, este año está siendo absolutamente cojonudo en cuanto a conciertos (y no solo en número, también en calidad), este era sin duda el fin de semana más esperado por mi de este 2017 que casi llega a su fin. A parte de coincidir con el puente, las cosas no pudieron salir más rodadas, y nos metimos dos bolacos en dos días que nos dejaron temblando. Este que nos ocupa, el de Eclipse, llegó mucho después que el otro, pero surgió casi de la nada como una inmensa sorpresa y alegría que por supuesto no íbamos a desaprovechar. Esta coincidencia vino al pelo, pero también nos dimos el gustazo de pasar unos cuantos días en Madrid, en donde cada vez me siento más a gusto, lejos del trabajo y de la, a veces, agobiante rutina diaria. Las perspectivas no podían ser mejores, y ya os adelanto que la realidad superó con mucho a las expectativas. El miércoles salí de mi asqueroso trabajo como el puto Pedro Picapiedra, deseando disfrutar de la vida, del relax y del descanso… unas horas antes de la gran tormenta. Salimos sobre mediodía mi chica y yo hacia la capi, y salvo una panda de perros hijos de puta que decidieron tocarme los cojones (literalmente), el resto fue un placer, con muchísimas ganas de disfrutar y con lo ánimos hasta el techo, decididos a exprimir al máximo estas últimas semanas del año. Llegamos y tomamos el descanso justo en el hotel, tras zampar a lo bestia en el parking de un centro comercial, pero aunque tuviésemos unos cuantos días por delante, el tiempo iba bastante ajustado: mucha peña a la que visitar y muchas cosas que hacer. Un par de días más de puente no habrían estado nada mal jeje. ¡Allá vamos!

sábado, 2 de diciembre de 2017

Un esperado regreso (Stravaganzza, Sábado 25/11/2017, Sala Fussion, Massanassa, Valencia)

Este fin de semana, mientras escribo estas líneas, no hay ningún concierto previsto salvo sorpresa de ultimísima hora… pero la verdad es que no me puedo quejar, porque Noviembre ha sido un mes bastante fructífero en este sentido, con prácticamente un bolo cada finde, aunque me encantaría que eso fuera lo normal jeje. Todos son especiales, por supuesto, pero de entrada este del pasado sábado tenía un toque único que no podía perderme: el último concierto del año de los reaparecidos Stravaganzza, uno de los regresos más esperados dentro del Metal patrio, una de las bandas más originales que se han forjado en estas tierras, y además con un concierto de cierre cargado de extras, como una parte sinfónica en directo, un repertorio muy cuidado y enfocado desde un punto de vista más teatral de lo normal, coreografías, invitados espontáneos… y antes que todo eso, la alegría de volver a verles en vivo tras muchos años (ya casi no recuerdo cual fue la última vez) de ausencia. La compañía era muy grata, mi chica y mi colega Kurro se brindaron a acompañarme en esta noche llena de emociones bajo un escenario a la sala Fussion, que como ya sabéis, es una de mis favoritas por su gran espacio, su distribución, por lo fácil que es llegar y aparcar fuera, y la mayoría de las veces, por su buen sonido. Con el lema en mente de “más vale prevenir que curar”, y aprovechando antes para hacer unas compras, salimos sobrados de tiempo, y llegamos a la sala casi sin darnos cuenta. Con el tiempo que nos sobraba, nos echamos unas birras en el coche mientras tratábamos… asuntos de “vital importancia” (como siempre jeje). Para terminar esta introducción, quiero dedicar esta crónica a quienes me acompañaron, pero también a mis amigos Juanma y Jose, deseándoles toda la felicidad del mundo.

martes, 21 de noviembre de 2017

Concierto de fin de "Ira" (Hamlet + Halo Metal Band, Sábado 18/11/2017, Sala Babel, Alicante)

Alegría para la noche de un sábado en la que el desmadre, las risas y la buena música estaban garantizadas, una vez más, de la mano de los madrileños Hamlet, una de mis bandas fetiche / favoritas del panorama nacional desde que era un crío y encima en la Sala Babel, bien cerquita. A última hora, me salió un plan alternativo bien interesante con el que hubiese disfrutado igualmente con colegas, pero un concierto siempre manda, esto es ley para mí. Con mi otro colega Kurro, también incansable compañero de fatigas, nos preparábamos para un bolo que los vientos de la casualidad quisieron que se celebrara justo un año después de verles en Valencia en la sala Fussion (18/11/2016) en una noche igualmente cojonuda aunque algo accidentada jeje. Sea como fuere, y sin dejar de sorprender esta casualidad, la sala Babel suele ser también sinónimo de buen sonido y buen ambiente, cosa que ya he comprobado en numerosas ocasiones, y que parece tener una buena agenda en los últimos tiempos, cosa de la que me pienso aprovechar todo lo que pueda. Salimos con tiempo, sin necesidad de fundir el motor, bocata y litro de birra en mano para llegar a tiempo de trincarnos ambas cosas. Una vez allí, el frío apretaba más de lo que hubiésemos imaginado, pero la gente empezaba a amontonarse poco a poco en las puertas de la sala, con lo que fue un rato bastante agradable y llevadero, aunque yo ya estaba deseando entrar. Justo en esos momentos me enteré de la triste noticia (no había leído prensa de Metal en todo el día, cosa rara) del fallecimiento de uno de los genios más grandes de la historia, el incomparable Malcom Young al que, sin quererlo ni saberlo, rendí un pequeño homenaje con mi sudadera aquella noche.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Descenso a los Infiernos (Moonspell + Bizarra Locomotiva + Norunda, Domingo 05/11/17, Sala Rock City, Valencia)

El pasado fin de semana podría haber sido uno normal, uno de tantos. Viernes tranquilo reposando el día de curro en casa, y sábado con una pequeña escapadita nocturna de la cual no quise abusar ni alargar en exceso. La razón fue porque, el domingo, una poderosa fuerza me atraería una vez más hasta la Rock City de Valencia. Esa fuerza tiene nombre, el de los portugueses Moonspell, que están realizando una extensa gira por nuestro país entre otros muchos, y bastante especial, por cierto. Podría haber pensado, al ser un día tan difícil, que ya les he visto como 6 o 7 veces y que no son una banda especialmente complicada de ver por aquí, y finalmente desistir, y más cuando mis opciones de ir acompañado fueron cayendo una tras otra. Pero lo cierto es que es una banda con la que me he ido encariñando mucho a través de los años, concierto a concierto, y me apetecía muchísimo verles en sala, lo cual iba a ser mi primera vez, así que me puse mis mejores galas (la misma puta ropa de siempre, vamos) y sobre las 19:00 de la tarde, hora en la que el show tenía prevista la apertura de puertas, salí zumbando de aquí con la única compañía de la voz de mi GPS, con muchas ganas de que el viaje se hiciera corto, llegar a la sala, aparcar, pillar la entrada, darle dos mordiscos al bocata, y meterme silenciosamente entre el calor de la peña. ¿Fue una putada que el concierto fuese el domingo? Pues sí, la verdad, porque al día siguiente fui a currar bastante hecho polvo. ¿Valió la pena? Que no os quepa la menor duda de que SÍ, porque al igual que en esta vida es obligatorio trabajar, bajo mi punto de vista es igualmente obligatorio divertirse, sea cuando sea y donde sea.

sábado, 21 de octubre de 2017

Forjados a Fuego (Firewind + Guadaña + Raven's Gate, Viernes 13-10-2017, Sala 16 Toneladas, Valencia)

Por fin llegó el esperadísimo puente, días libres en los que poder dedicarme a mis hobbies (que son muchísimos), tomarme la vida con más relax, y por supuesto, no dar ni un puto palo al agua (y lo digo orgullosísimo: odio trabajar). Pero antes que nada, y por encima de todo, no faltaría más, un buen concierto, uno de esos de peso, de los que llevaba esperando mucho tiempo, y del que estaba seguro que iba a salir extasiado. En pleno viernes, pero con la tranquilidad de no tener madrugones ni quehaceres ni responsabilidades, fuimos tirando para el centro de Valencia con tranquilidad y tiempo de sobra, hacia una sala desconocida hasta el momento, con inquietud y curiosidad al mismo tiempo. La 16 Toneladas acogió uno de los eventos más esperados para mí de esta última etapa del año, los Firewind con el acompañamiento de lujo de Guadaña y Raven’s Gate. Aunque fue un puente bastante movidito y provechoso, podría decir sin ninguna duda que aquella noche fue el punto álgido. Una vez llegábamos a la ciudad (con algún traspiés jeje) fuimos buscando la sala. Y Valencia tendrá mil cosas buenas, desde luego, pero para conducir es una jodida mierda de ciudad, así de claro. Después de un buen rato de agobio, dimos con la calle, aparcamos, y nos metimos en el primer bar que vimos (muy simpáticos los camatas, por cierto) a tomar unas cuantas cañas mientras la gente iba poco a poco acudiendo. Por cierto, primera sorpresa con la sala, el cartel de anuncios, luz blanca y letras negras, en la escuela de las grandes salas de conciertos americanas en los 80. Una buena presentación, sin duda. A las puertas de la misma, vi a mi colega Jose, con quien estuve charlando un rato, mientras terminaba el cambio entre Raven’s Gate y Guadaña.

domingo, 8 de octubre de 2017

Electric Shock (Airbourne, Martes 03/10/2017, Sala Repvblicca, Mislata (Valencia))

Hace tan solo unos escasos meses, ya en pleno verano (bendito verano que ya nos ha dicho adiós) pude ver en vivo y en directo a Airbourne en los escenarios del grandioso Rock Fest en Santa Coloma, Barcelona. Allí pude saciarme de las ganas que les tenía, con un concierto corto pero muy intenso, el cual tuve que ver desde bastante lejos debido a la aglomeración de peña que había. Poco después, anunciarían una gira por distintas provincias que, sorprendentemente, se alejan de las típicas y requemadas Madrid / Barcelona / Bilbao (sota, caballo y rey) a las que ya nos tienen acostumbrados las bandas punteras para dejarse caer, entre otras ciudades, por Valencia, más concretamente Mislata, en la mítica sala Repvblicca, en donde tan buenos momentos y conciertos pasé con mis colegas cuando esta estaba en pleno apogeo. Eso sí, en días entre semana bastante crueles. Sin embargo, el hecho de que fuera martes no me frenó ni un pelo (si se tiene que trabajar, también habrá que divertirse, ¿o no?), sobre todo porque la hora era bastante razonable (21:15), lo que nos permitió coger el coche a toda hostia nada más salir del curro para plantarnos en la sala a buena hora y encontrarnos allí con nuestro colega Kurro y con Monti y Jose, compañeros menos habituales en estas movidas pero de compañía igualmente disfrutable, por supuesto. A la hora de aparcar lo vimos claro. Media hora antes de que empezara el concierto, la sala estaba que reventaba. Y eso que, repito, era martes. Si llega a ser en fin de semana, nos salimos por las ventanas. Solo por este hecho, uno ya puede hacerse una idea del status que han ido adquiriendo los australianos desde sus comienzos, hace poco más de 10 años (en los cuales, ya les he visto 4 veces jeje).

sábado, 9 de septiembre de 2017

Llegó el Verdugo (Ripollet Rock 2017, viernes 25/08/2017, Parc dels pinetons, Ripollet, Barcelona)

Nada menos que 25 ediciones lleva ya el popular festival Ripollet Rock a base de lucha y constancia. 25 años de Metal incansable, con el apoyo de la gente y del ayuntamiento de la pequeña localidad de Ripollet donde se ha celebrado año tras año uno de los festivales de referencia de la zona, y lo que es mejor (y más sorprendente), GRATIS. Ya quisiéramos muchos tener un festival de ese calibre cerca sin tener que pagar un duro (aunque por otra parte, yo lo haría gustosamente). Además, es sobradamente reconocido por nunca haber escatimado en la calidad y el renombre de sus carteles, habiendo acogido a algunos grupazos como Epica, Dark Moor, Bonfire, Avulsed, Edguy, Iron Saviour, Axxis… para todos los gustos y colores, un maremagnum de estilos que varía año tras año sin apenas repetirse. Aparte de que el cartel de este año era bastante llamativo (solo por no perderse la tercera venida de una banda legendaria como Loudness ya valía la pena echarse los kilómetros), el 25 cumpleaños era la ocasión perfecta para romper mi maldición con este festival. Y os preguntaréis porqué cojones nunca había ido antes en 25 años. Pues cosas de esta puta vida. Sin trabajo no hay pasta, y con trabajo no hay tiempo, contando que, salvo una edición (probablemente la peor jeje), todas ellas han sido celebradas en viernes. Pero este año las vacaciones fueron condescendientes conmigo, y aprovechando el viaje de turno de todos los veranos a tierras catalanas, por fin pude vivirlo en primera persona y encima en una ocasión marcada, en la que se apuntaron a la fiesta, a parte de mi chica obviamente, mi colega Josele, con quien ya van unos cuantos bolos, y su chica Ari. Una compañía casi inmejorable para disfrutar de una de mis últimas noches de vacaciones.

miércoles, 23 de agosto de 2017

¡Comiéndonos el Leyendas! (Leyendas del Rock, sábado 12-08-17, Villena)

Me levanté aquel día con muchísima ilusión y ganas de mucho más. No iba a dejar que la ligera tristeza por el hecho de que este fuese el último día de un Leyendas tan esperado y disfrutado me afectase. De hecho, y a pesar de que el dolor en ciertas partes del cuerpo iba pesando ya un poco, en general me levanté bastante fresco, preparado para ver a todos los grupos que me echasen. Y por supuesto, íbamos a ir a por todas, planteando el día de la forma más extrema posible. Si en anteriores jornadas llegamos al Leyendas casi todos los días para ver al primer grupo, esta vez iríamos más allá, acudiendo a los conciertos que se iban a dar en el escenario de la zona de acampada entre las 14:00 y las 16:00 aprox., donde predominaría el Hard Rock melódico, y eso son palabras mayores para mí. Además, dos grupos que descubrí hace relativamente poco, ambos seguidos y muy atractivos para mi gusto. Por pedir, quisiera que me los hubiesen puesto otro día, quizá el primero o el segundo, pero las cosas son como son, y aunque sabía que empezar el Leyendas 3 horas antes me iba a pasar factura, no pensaba rendirme de ninguna manera. Terminaría el Leyendas hasta el final, por todo lo alto, o caería de rodillas en el intento, como siempre he hecho y siempre haré mientras me quede salud. Tuvimos tan poco tiempo aquella mañana que todo fue al trote. No pudimos comer en casa, ya que nos levantamos una hora antes de partir hacia el festival. Ya veríamos como sobrevivíamos. Con un poco de retraso debido a causas ajenas, Kurro, mi chica y yo llegamos allí muy justitos para el concierto de Hard Love y lo primero que hicimos, obviamente, fue posicionarnos para poder verles bien.

viernes, 18 de agosto de 2017

¡Comiéndonos el Leyendas! (Leyendas del Rock, viernes 11-08-17, Villena)

Entre el hecho de estar en el ecuador del esperadísimo y nunca suficientemente largo Leyendas del Rock y los gloriosos días de vacaciones que pensaba que no llegarían y a pesar del cansancio acumulado (que de hecho, era mucho más ligero comparado con otros festivales en los que he peleado menos), cada día me levantaba lleno de fuerzas y alegría. No puede haber una época mejor en todo el año, y hay que disfrutar cada segundo, desde levantarte sin madrugar para ir al puto trabajo, hasta esos momentos agonizantes de cansancio. Hay que ir a por todas. Y hoy era imprescindible encontrarse en buena forma. El problema, ya bien entrado en Leyendas, es que los conciertos acaban bastante tarde, y entre llegar a casa y acostarse, todas las noches se nos hacían cerca de las 5, con lo que el rato de antes de volver al Leyendas es siempre muy express. Al menos, no nos estamos chupando todo el calorcio de la zona de acampada, que al mediodía es una jodida parrilla del infierno. Una buena comida, copiosa a saco incluso forzada, nos dio energía para aguantar casi todo el día. Cuando nos reunimos con los colegas, apenas dio tiempo de hablar dos palabras seguidas: la actuación de Primal Fear nos llamaba, y no pensábamos fallar, aunque hablar del comienzo a las 16:30 de la tarde es bastante duro porque el calor arrasa con lo que pilla. Sin embargo, nos encontramos con un “pequeño” problema: una cola kilométrica (y no exagero) que recorría todo el “poblao” y se extendía casi hasta su entrada. ¿Pero que mierda es esto? Pensé en un primer momento: ya empezamos con putadas made in Leyendas… A aquel ritmo, difícilmente llegaríamos a ver la primera actuación, interesantísima para mí, por otra parte. A cada paso que daba me cagaba uno a uno en todos los santos del calendario.

jueves, 17 de agosto de 2017

¡Comiéndonos el Leyendas! (Leyendas del Rock, jueves 10-08-17, Villena)

O lo digo o reviento, jejeje. ¡Qué bien se duerme en casa! Levantarse, ducharse, desayunar sentado… que el Leyendas esté a 20 minutos de casa es algo que no tiene precio y que espero que no cambie nunca (aunque por supuesto continuaría asistiendo). Un placer inmenso no levantarse nadando en sudor y con la espalda reventada. Y por supuesto, con fuerzas para aguantar 10 días de festival si es necesario. Por suerte, la noche anterior nos acostamos a una hora decente. Yo, que no había cenado ni comido nada en más de 12 horas, me zampé un bocata de a metro y a sobar sobre las 2 y media de la madrugada, lo que nos permitió estar despiertos ya sobre las 11 del día siguiente. El primer día largo del Leyendas era sumamente interesante, con ciertas bandas que nunca he visto antes (y es que siempre queda alguna jeje) y algunas que sigo con devoción y he visto 6 o 7 veces mínimo pero no me importa volver a ver (cuantas más, mejor). Si el miércoles estuvo casi toda la tarde nublado, tirando a fresquito, hoy las temperaturas iban a subir ligeramente, con lo que el riesgo de lluvia era menor, y mejor para mí. Insomnium era el primer objetivo imprescindible, y había que cumplir a rajatabla con los horarios, por lo que tras un bañito rápido y la comida, nos fuimos cagando leches hacia Villena en busca de más emociones fuertes. Hoy sería un día con más colegas todavía, a quienes se añadirían Dani, Rafa, mi hermano, su chica y mi primo al batallón del Leyendas para ir a muerte siempre y darlo todo en cada concierto. Llegamos con el tiempo justo para hacernos un litrito fresco bajo la impagable sombra del toldo (el camping era una parrilla gigante) y acumular fuerzas.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¡Comiéndonos el Leyendas! (Leyendas del Rock, día zero, miércoles 09-08-17, Villena)

Está visto que, sea por A o por B, todos los años me toca hacer las cosas a última hora, deprisa y corriendo, para que no me pille el toro con el Leyendas del Rock. Mierda de trabajo… Menos mal que cuento con la inestimable ayuda de mi chica (a quien quiero dar las gracias por todo antes que nada), que se encargó de dejarlo todo bien dispuesto y preparado para poder sobrevivir en estos cuatro días que, normalmente, suelen ser los más duros y a la vez los más gratificantes de todo el año. Sí “hamijos”, de nuevo otra edición del Leyendas del Rock llamaba a la puerta, y no sabéis cuanto deseaba que por fin llegase este día, aun a sabiendas de que los cuatro días iban a pasar volando, casi como un sueño. Olvidarme del trabajo, de los problemas, volar a mi mundo de evasión, a la que ya por decreto puede ser considerada la tierra del Metal gracias a las 5 ediciones que lleva acogiendo ya la ciudad casi vecina de Villena. Y aunque suene a tópico y ya lo haya dicho más de una vez, cada año se supera, y este ha sido, probablemente, el mejor Leyendas de la historia para mí, y no solo (que también) por todos esos grandes colegas que he visto y con quienes he compartido en mayor o menor medida algún concierto, sino por los grupazos del cartel, por la incansable lucha para ver a todos los posibles (que es de lo que se trata un festival, de echarle huevos, no pasarse la mitad en la puta tienda y la otra mitad viendo los conciertos sentado frente a la pantalla), y por la sensación de gloria y de satisfacción que se me quedó una vez terminó la última banda.

viernes, 14 de julio de 2017

¡¡Muerte o Gloria!! (Rock Fest Barcelona 2017, Domingo 02/07/17, Santa Coloma)

Muy pocas horas de descanso, como es habitual, aquella noche, aunque con un sueño muy profundo. Al final con el extremo cansancio acumulado, no hay más cojones. Sin embargo, abrí los ojos muy ilusionado por el hecho de que todavía me quedara un día entero para disfrutar sin concesiones. Además, por suerte, este festival tuvo una distribución de cartel justo como a mí me gusta: cada día mejor que el anterior, algo perfecto para mantener las ganas y la ilusión intactas, y afrontar el día con todas las fuerzas posibles. De hecho, ojala todos los días hubiesen empezado como este. No teníamos especial interés por ninguna de las dos primeras bandas, y al ser domingo, todos los comercios estaban cerrados con lo que, a parte de tener que sobrevivir con lo que nos quedaba, nos tomamos la mañana con mucha tranquilidad. A las 12, “como está mandao”, nos “echaron” del hotel, muy agradecidos, eso sí. Emprendimos nuestra ruta hacia Santa Coloma por separado, esperando encontrarnos con Guille, Gorka y Manu allí. La llegada fue triunfal, y encontramos un sitio cojonudo en el parking (gracias al buen trabajo de algunos de los de seguridad de allí) y bien a gusto nos pillamos un par de birrazos fresquitos que entraron solos. A continuación nos dirigimos a las mesas del parque, en la zona exterior del recinto festivalero, en donde mi chica y yo nos dimos todo un homenaje de relax, charlando y dándole a la cerveza, con el culo bien sentado y escuchando el buen rollo setentero que transmitía una banda llamada Imperial Jade. La verdad es que uno podría pensar que esos momentos se hacen cortos, pero yo ya tenía unas ganas tremendas de entrar y volver a darle guerra al cuello como es debido que al fin y al cabo para eso se va a los festivales (a no ser, insisto, que tengas la mentalidad de un jodido octogenario).

miércoles, 12 de julio de 2017

¡¡Muerte o Gloria!! (Rock Fest Barcelona 2017, Sabado 01/07/17, Santa Coloma)

Desde la misma llegada al hotel, estaba un poco acojonado por si alguna cuadrilla de greñudos locos se le iba la fiesta de las manos y la liaba parda en el hotel. Por suerte no fue así, y pudimos disfrutar de un gratificante aunque corto descanso. En estos festivales tan intensos ya se sabe: son una auténtica prueba de resistencia (a no ser que seas un abuelo y solo veas 3 o 4 bandas por día). Pegarte unas 7 u 8 horas casi seguidas viendo grupos, descansar lo mínimo y luego, tumbarte en la cama sobre las 4:30 de la madrugada para dormir unas escasas 7 horas y vuelta a empezar, así hasta que termine el festival (cosa que, a pesar de esto, desearía que nunca pasase). A la mañana siguiente a la primera jornada, las cosas amanecieron de modo bastante más favorable que el día anterior. Milagrosamente, mi terrible dolor de espalda había casi desaparecido (a pesar de los zarandeos que me metí el primer día, que pensaba que no podría ni caminar derecho), hacía un calor dentro de lo normal, pero el cielo estaba casi totalmente encapotado, lo que al menos nos ahorraría unas cuantas sudadas en las primeras horas. A la bajada al hall del hotel, todos tenían bastante cara de muerto debido al cansancio, pero no podíamos darnos ninguna tregua: había que ir a muerte a por un segundo día que para mi gusto resultaba más atractivo que el anterior. Veríamos grandes nombres que para mí son sagrados, sinónimos de la calidad más absoluta, y bandas legendarias con más de 40 años de existencia, lo cual también es toda una garantía de buen hacer. Tras una rápida parada en el Carrefour para comprar los víveres justos para la supervivencia, nos pusimos en marcha para llegar sin problemas a todas las bandas que queríamos ver.